jueves, 18 de agosto de 2011
lunes, 27 de junio de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
martes, 30 de noviembre de 2010
LOS DE 3° LEEN A JAVIER VILLAFAÑE
El Gallo Pinto
de Javier Villafañe.
PINTANDO EN UN PITO,
ME DIJO UNA TARDE
QUE ERA EL GALLO PINTO,
EL DE CRESTA ROJA,
EL DE LARGO PICO,
PLUMAS DE COLORES
Y CURPO CHIQUITO.
-PINTIN PINTONERO,
DEL BUEN GALLO PINTO
¿QUIÉNES SON LOS PADRES?
-PINTORES DE OFICIO
Y CON MUCHAS PINTAS
PINTARON AL HIJO.

-¿QUIÉN ES LA MADRINA?
QUIÉN ES EL PADRINO?
-UNA BATARAZA
Y UN GALLO VECINO.

-¿SE HIZO MUCHA FIESTA
CUANDO FUE EL BAUTISMO?

-SE BAILO TRES NOCHES
A ORILLAS DEL RIO.
POR PIANO UNA RANA,
POR VIOLIN UN GRILLO.
LA LUNA EN UN ARBOL,
LA MADRE EN EL NIDO.

-¿PINTIN PINTONERO,
¿CANTA EL GALLO PINTO?
-EL CANTA QUE CANTA,
YO PINTO QUE PINTO.

SU VIDA
n NACIÓ EN 1909 EN EL BARRIO DE ALMAGRO, CIUDAD DE BUENOS AIRES. FALLECIÓ EL PRIMER DÍA DEL MES DE ABRIL DE 1996.
n FUE POETA, ESCRITOR Y TITIRITERO.
n EN 1967, SU LIBRO DON JUAN EL ZORRO, FUE RETIRADO DE CIRCULACIÓN POR LA DICTADURA MILITAR IMPERANTE EN ARGENTINA.
n VIVIÓ UNOS AÑOS EN VENEZUELA, DONDE TRABAJÓ EN LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES, FUNDÓ UN TALLER DE TÍTERES.
SU OBRA
n EL GALLO PINTO.
n LOS SUEÑOS DEL SAPO.
n HISTORIAS DE PÁJAROS.
n CIRCULEN, CABALLEROS, CIRCULEN.
n CUENTOS Y TÍTERES.
n EL CABALLO CELOSO.
n EL HOMBRE QUE QUERÍA ADIVINARLE LA EDAD AL DIABLO.
n MAESSE TROTAMUNDOS POR EL CAMINO DE DON QUIJOTE; ENTRE MUCHOS OTROS LIBROS.
RECOMENDACION
n EL GALLO PINTO
n FÁBULA DEL PANADERO
n LA PALOMA DE LA PAZ
n EL SUEÑO DEL NIÑO NEGRO
n EL VIEJO RATÓN
n DUÉRMETE MI NIÑO
n FÁBULA DEL PAYASO.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Esquina negra
En la esquina de mi barrio, yo me pongo a pensar
en los momentos que vivimos amor, que triste es
pensar que nada importa, que la elegiste a ella
y de mi te aleja....
En la esquina de mi barrio, yo me pongo a pensar
en los momentos que vivimos amor, que triste es pensar
que nada importa, que la elegiste a ella
y de mi te aleja.....
Que pena me da, que los sueños que tuve
se perdieron, que ella destruyó este amor eterno.
Como explicarle al corazón que no te tengo
y que tu vida la entregaste a ese veneno...
Kevin Zanetti
lunes, 6 de septiembre de 2010
DE ADELANTE HACIA ATRAS...(CAP 2)
A MERCED DE LA CORRIENTE, PROSEGUIMOS CON NUESTRO RELATO. EL DÍA DE HOY RECORDAREMOS LA VISITA DE AQUEL AMIGO DE LAS LETRAS, PERO MÁS AÚN DE LAS PALABRAS... LOS ECOS DE SU IMAGINARIA REHUSAN ABANDONAR ESTOS RECINTOS, REFUGIANDOSE ALGUNOS ENTRE LAS PÁGINAS DE LOS LIBROS, OTROS EN LA MENTE DE QUIÉN FUÉ TESTIGO Y LOS MÁS ASTUTOS, EN EL CORAZÓN DE ESTOS NIÑOS.
AQUEL QUE CORRIÓ LA SUERTE DE ESCUCHARLO, SE HA LLEVADO CONSIGO PRECIADOS TESOROS,....COMO LA DESDICHA A MEDIAS DE UNA JOVENCITA ATRAPADA POR SIEMPRE EN UN MUNDO DE MONEDAS DE ORO, CUYO CIELO ES UNA DE LAS TANTAS BALDOSAS DE LA CASA QUE ALGUNA VEZ LA ALBERGÓ EN SU SUPERFICIE. ES VERDAD QUE LA AMBICIÓN DESMEDIDA PUEDE CONLLEVAR AL DESASTRE, PERO ES FRECUENTE TAMBIÉN QUE DE OTROS TIPOS DE AMBICIONES DESMESURADAS ENCUENTREN SU CAMINO A ESTE MUNDO MARAVILLAS DE TODA ESPECIE, COMO LAS QUE SON FRUTO DEL AMOR, O DE LA NECESIDAD DE COMPRENDER EL UNIVERSO...
DE AQUELLA JORNADA NO RECORDAMOS LA FECHA, TAMPOCO SI EL CLIMA NOS ERA FAVORABLE NI MUCHO MENOS LA POSICIÓN DEL SOL EN EL FIRMAMENTO; LO QUE SI HEMOS CAPTURADO SON SUS PALABRAS, CIERTAS NOTAS MUSICALES QUE HICIERON DEL AIRE A SU ALREDEDOR UNA PARTITURA, DE SUTIL BELLEZA, INTRIGANTE APARIENCIA Y PERDURABLE AROMA QUE IMPREGNÓ ALMAS, MENTES Y CORAZONES POR IGUAL...
DESDE LA ELOCUENCIA DE LA SENSIBILIDAD QUEREMOS DARLE NUESTRO AGRADECIMIENTO Y QUIZÁ, SI EL ÉTER ASÍ LO PERMITE, HACERLE LLEGAR UNA CARICIA ERIGIDA DE LA INSPIRACIÓN DESPERTADA EN ESOS NIÑOS QUE TUVIERON LA SUERTE DE ENCONTRARSE A SÍ MISMOS...
GRACIAS QUERIDO JUAN JOSÉ DECUZZI !!!!
martes, 31 de agosto de 2010
GRACIAS RUIBAL !!!!
EL DAR GRACIAS ES QUIZÁ NUESTRO MÁS HUMILDE GESTO, PERO TAMBÍEN UNO DE LOS MÁS PODEROSOS, PUES EN EL CONVIVEN LA CALIDEZ QUE NOS BRINDAN Y LA QUE BRINDAMOS... CUANTAS PUERTAS TIENEN COMO LLAVE ESA DULCE EXPRESIÓN DEL ALMA.!!
EN ESTA OCASIÓN, NUESTRAS GRACIAS VUELAN COMO BLANCAS PALOMAS Y SE POSAN EN EL HOMBRO DE LA FAMILIA RUIBAL, LA QUE EN SOBERBIO GESTO DE BONDAD, NOS HA REGALADO NADA MENOS QUE 24 TABLEROS DE AJEDREZ !!!!!! LOS QUE POSIBILITAN LA REALIZACIÓN DE MUCHOS CHICOS Y LA SUGESTIÓN DE OTROS TANTOS...
DE ADELANTE HACIA ATRAS...(cap 1)
Hagamos de la palabra un fino equilibrio entre la costumbre y lo desconocido; extraña simbiosis que no devela sino algunas muecas, sutiles gestos, los suficientes para hacer de cada instante un pequeño big bang, de incierto destino, pero gozoso tránsito.....
Con esta suerte de oráculo, comenzamos nuestro recorrido a "paso de cangrejo", por la ancha y rica senda de nuestros sucesos. El principio de este recordar coincide con otro principio, el de la puesta en marcha de los torneos internos de ajedrez !! (los cuales, esperamos, se vuelvan en algun momento externos) , evento que ha fascinado a los chicos, y los mantuvo espectantes durante el momento del anuncio (hace 3 semanas) hasta el día de hoy, vísperas del inicio, que se llevará a cabo mañana Miércoles 31/08. En primer lugar, solo se jugarán blitz (partidas con control de tiempo iguales o inferior a 15' por jugador para toda la partida) de 10', dado que por el momento, el recreo es el único escenario de dicha actividad. Los resultados serán acumulativos y todos los Viernes se conocerá al campeón o campeones de la semana y del mes. Los resultados de estos pequeños torneos se podrán conocer por este blog.
Eventualmente avanzaremos y se impartirán clases para que puedan desarrollarse en este deporte que tantos frutos otorga.. Invitamos a todos a que nos sigan, y por qué no, alienten a sus favoritos..
Realmente estamos muy contentos con la posibilidad de poder detectar en estos niños, talentos, habilidades, dones, intereses, o como deseen nombrarlos; y poder brindar el agua y la luz necesaria para que ellos puedan, dentro de muchos años, recordar estos momentos, estos esfuerzos, no desde la melancolía de la pérdida, de lo desperdiciado; sino desde la alegría y aquella sensación de buena fortuna que solo saben brindar lo que es descubierto y cultivado..
Realmente estamos muy contentos con la posibilidad de poder detectar en estos niños, talentos, habilidades, dones, intereses, o como deseen nombrarlos; y poder brindar el agua y la luz necesaria para que ellos puedan, dentro de muchos años, recordar estos momentos, estos esfuerzos, no desde la melancolía de la pérdida, de lo desperdiciado; sino desde la alegría y aquella sensación de buena fortuna que solo saben brindar lo que es descubierto y cultivado..
En la entrada siguiente, agradeceremos a aquellos sin los cuales hubiese sido muy difícil o incluso imposible, llevar a cabo todo esto....
viernes, 27 de agosto de 2010
Hay mucho para contar...!
Hola a todos y perdón por tan larga ausencia... Miles de cosas han sucedido y otras más están por venir; ha llegado el momento de ponernos al día!! la semana próxima comenzaremos a contarles todo; junto con un nuevo formato de la página y con algunas otras sorpresas que espero puedan lograr que nos acerquen cada vez más a este mundo extraordinario erigido sobre la fértil tierra de la imaginación, cuyos cimientos, frutos de la fantasía, serán el sostén de un nuevo hogar habitado por todos nosotros y nuestras creaciones...
viernes, 13 de noviembre de 2009
EL CUENTO DEL DÍA......

Hace mucho tiempo hubo un hombre que tenía preciosas casas, tanto en la ciudad como en el campo, cubiertos de oro y plata, muebles labrados, y sus coches todos dorados. Pero desgraciadamente este hombre tenía la barba azul, lo que lo hacía verse tan espantoso y tan terrible, que toda mujer, joven o adulta, corría alejándose de él.
Una de sus vecinas, una dama de gran calidad, tenía dos hijas que eran perfectas bellezas. Él le pidió a una de ellas por esposa, dejando que ella decidiera a cual le encomendaría. Ninguna de ellas quería aceptarlo, y lo mandaban de aquí para allá, de una a la otra, ninguna capaz de adaptar su mente a estar casada con un hombre que tiene una barba azul. Otra cosa que las hacía adversarlo fue que él ya se había casado siete veces, y nadie sabía que había sucedido con sus anteriores esposas.
Barba Azul, para ser mejor apreciado, las invitó, junto con su madre y tres o cuatro de sus mejores amigas, y alguna gente de la vecindad, a pasar una semana entera en uno de sus sitios campestres.
Allí, no había otra cosa más que bellas fiestas de placer, cacería, pesca, danza, y alegría en toda actividad. Nadie se acostaba temprano, y pasaban la noche probando como verse mejor. En resumen, todo tenía tanto éxito que la más joven de las hijas, subyugada por tanta riqueza, comenzó a pensar que la barba del dueño de la casa no era tan azul, y que él era un hombre muy caballeroso. Así que cuando regresaron a casa, se efectuó la boda.
Como un mes después Barba Azul le dijo a su esposa que se sentía obligado a hacer un viaje por el país de por lo menos seis semanas, ya que eran negocios de gran importancia. Él le deseó que se divertiera bien durante su ausencia, llamara a sus amigas, fueran de nuevo al campo si lo quisiera, y que viviera bien dondequiera que ella se encontrara.
-"Aquí"- dijo él, -"están las llaves de las dos grandes bodegas donde tengo mis mejores valores: éstas son del cuarto donde guardo mis platos de oro y plata, que no uso a diario; éstas abren mis cajas de seguridad, que contienen mi fortuna, tanto de oro como de plata; éstas son de mis cofres de joyas; y ésta es la llave maestra de todos mis apartamentos. Pero esta llave pequeñita, es la llave del cuarto que está al final de la galería, en el segundo piso. Puedes usar todas y abrir cuanto quieras, pero en cuanto a la pequeñita del cuarto al final, te prohibo rotundamente que la uses, y te prometo con todo rigor, que si la usas y lo abres, no hay nada que no puedas esperar de mi enojo.
Ella prometió obedecer exactamente todas sus órdenes, y él, después de abrazarla, montó en su coche iniciando su viaje.
Sus vecinas y buenas amigas no esperaron a que la recién casada joven las llamara para ir a visitarla, pues muy grande era su impaciencia por ver todas las riquezas de la casa, a la que no se atrevían a ir mientras su esposo estuviera allí, pues su barba azul las atemorizaba.
Sin perder tiempo ellas revisaron todos los cuartos, gabinetes, armarios, mesas, muebles, que eran todos tan finos y ricos, que cada uno parecía sobrepasar a los otros. Luego pasaron a las bodegas, donde estaban los mejores y más ricos muebles, y no dejaban de admirar suficientemente las alfombras, camas, tapicería, mesas y sillas, y grandes espejos para verse de cuerpo entero. Algunos de estos espejos tenían marcos de cristal, otros de plata o de oro, lo más bello y magnífico nunca visto.
Ellas no cesaban de alabar y envidiar la felicidad de su amiga, quien mientras tanto, no estaba tan interesada en mirar todas esas ricas cosas, sino que estaba toda impaciente en ir y abrir el último cuarto en el segundo piso, el prohibido. Su curiosidad aumentaba rápidamente, y sin considerar lo incorrecto que era dejar abandonadas a sus amistades, corría por las escaleras tan exitada que dos o tres veces tropezó a punto de romperse algún hueso, hasta que llegó a la habitación. Al frente de la puerta se quedó quieta por unos momentos, meditando sobre la orden que le había dado su esposo, y pensando en la infelicidad que le traería como consecuencia su desobediencia, pero la tentación era tan enorme que no pudo desecharla. Entonces tomó la pequeña llave y abrió la puerta, toda temblorosa. Al principio no veía nada pues las cortinas estaban cerradas. A los pocos segundos comenzó a percibir la presencia de siete cuerpos de mujer muertas, repartidas en el piso. (Esas eran las esposas anteriores de Barba Azul, con quienes se había casado, y luego asesinado a causa de su desobediencia a sus órdenes de no abrir el cuarto prohibido.) Ella pensó que seguramente moriría de pánico, y la llave, que había quitado de la cerradura, cayó de sus manos.
Una vez recuperada del golpe emocional, recogió la llave, cerró la puerta y regresó a su habitación a arreglarse, pero no sentía alivio, pues estaba aterrorizada.
Habiendo observado que la pequeña llave se había manchado, ella trató varias veces de limpiarla, pero la mancha no se iba. En vano la lavó, e incluso la restregó con jabón y arena. La mancha permanecía, ya que era una llave mágica que jamás podría limpiar. Cuando la mancha se quitaba de un lado, volvía por otro.
Barba Azul retornó de su jira esa misma tarde, y dijo que había recibido un mensaje en el camino de que el negocio que iba a tratar, había concluído a su favor anticipadamente. Su esposa hizo todo lo que pudo para convencerlo de que esta muy feliz con su pronto retorno.
A la mañana siguiente le pidió a ella las llaves, quien se las dió, pero con una mano tan temblorosa que a él no le quedó duda de qué había pasado.
-"¿Cómo es que la llavecita de mi cuarto al fondo, no está entre todas estas?"- preguntó.
-"Seguramente"- dijo ella, -"la dejé arriba sobre la mesa."-
-"No falles"- dijo Barba Azul, -"en traérmela efectivamente."-
Después de varios intentos por evadir el asunto, ella se vio forzada a entregarle la llave. Barba Azul, habiéndola examinado, le dijo:
-"¿Cómo llegó esta mancha a la llave?"-
-"No lo sé."- respondió la pobre mujer, más pálida que un papel.
-"¡Que no lo sabes!"- replicó Barba Azul. -"Yo lo sé muy bien. Deseaste entrar al cuarto prohibido. Muy bien señora, vas a entrar allí también, y tomar tu lugar entre las damas que ya viste."-
Ella se lanzó llorando a los pies de su esposo, y le rogó la perdonara, con todos los signos de un verdadero arrepentimiento por su desobediencia. Ella podría haber derretido hasta una roca, tan tierna y tan triste que estaba, pero Barba Azul tenía un corazón mucho más duro que una roca.
-"Tendrás que morir, señora"- dijo él, -"y ya de una vez."-
-"Ya que debo morir"- contestó ella, mirándolo con sus ojos todos inundados de lágrimas, -"dame un poco de tiempo para decir mis oraciones."-
-"Te daré un cuarto de hora, pero ni un momento más."- replicó Barba Azul.
En cuanto estuvo sola, llamó a su hermana, y le dijo:
-"Hermana Ana"- cual era su nombre, -"ve arriba, te lo imploro, a la cumbre de la torre, y mira si nuestros hermanos vienen. Ellos prometieron que hoy vendrían, y si los ves dales una señal de que se apresuren."-
Su hermana Ana subió a la torre, y la pobre afligida esposa de vez en cuando gritaba:
-"Hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"-
Y la hermana Ana contestaba:
-"No veo nada más que el sol, algo de polvo, y los verdes pastos."-
Mientras tanto Barba Azul, sosteniendo un gran sable en sus manos, le gritaba a su esposa, tan alto como podía:
-"¡Baja inmediatamente, o yo iré allá por tí!"-
-"Sólo un momento más, por favor."- decía su esposa, y entonces gritaba suavemente -"Ana, hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"-
Y la hermana Ana respondía:
-"No veo nada más que el sol, algo de polvo, y los verdes pastos."-
-"¡Baja rápido!"- gritaba Barba Azul, -"¡o yo iré allá por tí!"-
-"¡Ahí voy"- contestaba ella, y de nuevo gritaba:
-"Hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"-
-"Ahora veo"- replicó Ana, -"una gran polvareda, que viene de este lado."-
-"¿Serán nuestros hermanos?"-
-"¡Oh, no, hermana!, es una manada de ovejas"-
-"¿No vas a bajar?"- gritaba Barba Azul.
-"Sólo un momento."contestaba su esposa. -"Hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"- gritaba por otro lado.
-"Yo veo"- dijo la hermana, -"dos hombres a caballo, pero un poco distantes."-
-"Bendito sea Dios"- replicaba la pobre esposa y con mucho gozo, -"son nuestros hermanos. Les haré una señal lo mejor que pueda para que se apuren."-
Entonces Barba Azul vociferó tan tremendamente que hizo temblar a todo el edificio. La sentenciada esposa bajó y se postró a sus pies, toda en lágrimas, con su cabello sobre sus hombros.
-"Nada de eso te ayudará"- dijo Barba Azul, -"debes morir."-
Entonces, levantándola por el cabello con una mano, y elevando su espada en el aire con la otra mano, estaba ya a punto de cortarle la cabeza. La pobre dama, volviéndose hacia él, y mirándolo con lastimosos ojos, le pidió le concediera unos pequeños instantes para sus pensamientos.
-"¡No, no!"- dijo él, -"encomiéndate ya a Dios."- y de nuevo levantó su brazo.
En ese momento se escuchó tan gran escándalo y golpeteo en la puerta principal, por lo que Barba Azul paró de inmediato. La puerta fue abierta, y bruscamente entraron dos jinetes, quienes, espada en mano, se dirigieron directamente a Barba Azul. El reconoció que eran los hermanos de su esposa, uno un soldado de caballería, y el otro un mosquetero. Él quiso huir rápidamente, pero los hermanos lo seguían tan cerca que lo alcanzaron antes de que llegara al portal. Ellos blandieron sus espadas contra su cuerpo, y lo dejaron muerto. La pobre esposa estaba casi tan muerta como su esposo, y no tenía fuerzas suficientes para levantarse y dar la bienvenida a sus hermanos.
Barba Azul no tenía herederos, así que su esposa pasó a ser la poseedora de todos sus bienes. Ella usó una parte para ayudar en la boda de su hermana con un joven caballero que la amaba desde hace un largo tiempo, otra parte para ayudar a sus hermanos en sus carreras militares, y el resto para su propia boda con un noble y gentil caballero, quien la hizo olvidar el horrible pasado con Barba Azul.
Una de sus vecinas, una dama de gran calidad, tenía dos hijas que eran perfectas bellezas. Él le pidió a una de ellas por esposa, dejando que ella decidiera a cual le encomendaría. Ninguna de ellas quería aceptarlo, y lo mandaban de aquí para allá, de una a la otra, ninguna capaz de adaptar su mente a estar casada con un hombre que tiene una barba azul. Otra cosa que las hacía adversarlo fue que él ya se había casado siete veces, y nadie sabía que había sucedido con sus anteriores esposas.
Barba Azul, para ser mejor apreciado, las invitó, junto con su madre y tres o cuatro de sus mejores amigas, y alguna gente de la vecindad, a pasar una semana entera en uno de sus sitios campestres.
Allí, no había otra cosa más que bellas fiestas de placer, cacería, pesca, danza, y alegría en toda actividad. Nadie se acostaba temprano, y pasaban la noche probando como verse mejor. En resumen, todo tenía tanto éxito que la más joven de las hijas, subyugada por tanta riqueza, comenzó a pensar que la barba del dueño de la casa no era tan azul, y que él era un hombre muy caballeroso. Así que cuando regresaron a casa, se efectuó la boda.
Como un mes después Barba Azul le dijo a su esposa que se sentía obligado a hacer un viaje por el país de por lo menos seis semanas, ya que eran negocios de gran importancia. Él le deseó que se divertiera bien durante su ausencia, llamara a sus amigas, fueran de nuevo al campo si lo quisiera, y que viviera bien dondequiera que ella se encontrara.
-"Aquí"- dijo él, -"están las llaves de las dos grandes bodegas donde tengo mis mejores valores: éstas son del cuarto donde guardo mis platos de oro y plata, que no uso a diario; éstas abren mis cajas de seguridad, que contienen mi fortuna, tanto de oro como de plata; éstas son de mis cofres de joyas; y ésta es la llave maestra de todos mis apartamentos. Pero esta llave pequeñita, es la llave del cuarto que está al final de la galería, en el segundo piso. Puedes usar todas y abrir cuanto quieras, pero en cuanto a la pequeñita del cuarto al final, te prohibo rotundamente que la uses, y te prometo con todo rigor, que si la usas y lo abres, no hay nada que no puedas esperar de mi enojo.
Ella prometió obedecer exactamente todas sus órdenes, y él, después de abrazarla, montó en su coche iniciando su viaje.
Sus vecinas y buenas amigas no esperaron a que la recién casada joven las llamara para ir a visitarla, pues muy grande era su impaciencia por ver todas las riquezas de la casa, a la que no se atrevían a ir mientras su esposo estuviera allí, pues su barba azul las atemorizaba.
Sin perder tiempo ellas revisaron todos los cuartos, gabinetes, armarios, mesas, muebles, que eran todos tan finos y ricos, que cada uno parecía sobrepasar a los otros. Luego pasaron a las bodegas, donde estaban los mejores y más ricos muebles, y no dejaban de admirar suficientemente las alfombras, camas, tapicería, mesas y sillas, y grandes espejos para verse de cuerpo entero. Algunos de estos espejos tenían marcos de cristal, otros de plata o de oro, lo más bello y magnífico nunca visto.
Ellas no cesaban de alabar y envidiar la felicidad de su amiga, quien mientras tanto, no estaba tan interesada en mirar todas esas ricas cosas, sino que estaba toda impaciente en ir y abrir el último cuarto en el segundo piso, el prohibido. Su curiosidad aumentaba rápidamente, y sin considerar lo incorrecto que era dejar abandonadas a sus amistades, corría por las escaleras tan exitada que dos o tres veces tropezó a punto de romperse algún hueso, hasta que llegó a la habitación. Al frente de la puerta se quedó quieta por unos momentos, meditando sobre la orden que le había dado su esposo, y pensando en la infelicidad que le traería como consecuencia su desobediencia, pero la tentación era tan enorme que no pudo desecharla. Entonces tomó la pequeña llave y abrió la puerta, toda temblorosa. Al principio no veía nada pues las cortinas estaban cerradas. A los pocos segundos comenzó a percibir la presencia de siete cuerpos de mujer muertas, repartidas en el piso. (Esas eran las esposas anteriores de Barba Azul, con quienes se había casado, y luego asesinado a causa de su desobediencia a sus órdenes de no abrir el cuarto prohibido.) Ella pensó que seguramente moriría de pánico, y la llave, que había quitado de la cerradura, cayó de sus manos.
Una vez recuperada del golpe emocional, recogió la llave, cerró la puerta y regresó a su habitación a arreglarse, pero no sentía alivio, pues estaba aterrorizada.
Habiendo observado que la pequeña llave se había manchado, ella trató varias veces de limpiarla, pero la mancha no se iba. En vano la lavó, e incluso la restregó con jabón y arena. La mancha permanecía, ya que era una llave mágica que jamás podría limpiar. Cuando la mancha se quitaba de un lado, volvía por otro.
Barba Azul retornó de su jira esa misma tarde, y dijo que había recibido un mensaje en el camino de que el negocio que iba a tratar, había concluído a su favor anticipadamente. Su esposa hizo todo lo que pudo para convencerlo de que esta muy feliz con su pronto retorno.
A la mañana siguiente le pidió a ella las llaves, quien se las dió, pero con una mano tan temblorosa que a él no le quedó duda de qué había pasado.
-"¿Cómo es que la llavecita de mi cuarto al fondo, no está entre todas estas?"- preguntó.
-"Seguramente"- dijo ella, -"la dejé arriba sobre la mesa."-
-"No falles"- dijo Barba Azul, -"en traérmela efectivamente."-
Después de varios intentos por evadir el asunto, ella se vio forzada a entregarle la llave. Barba Azul, habiéndola examinado, le dijo:
-"¿Cómo llegó esta mancha a la llave?"-
-"No lo sé."- respondió la pobre mujer, más pálida que un papel.
-"¡Que no lo sabes!"- replicó Barba Azul. -"Yo lo sé muy bien. Deseaste entrar al cuarto prohibido. Muy bien señora, vas a entrar allí también, y tomar tu lugar entre las damas que ya viste."-
Ella se lanzó llorando a los pies de su esposo, y le rogó la perdonara, con todos los signos de un verdadero arrepentimiento por su desobediencia. Ella podría haber derretido hasta una roca, tan tierna y tan triste que estaba, pero Barba Azul tenía un corazón mucho más duro que una roca.
-"Tendrás que morir, señora"- dijo él, -"y ya de una vez."-
-"Ya que debo morir"- contestó ella, mirándolo con sus ojos todos inundados de lágrimas, -"dame un poco de tiempo para decir mis oraciones."-
-"Te daré un cuarto de hora, pero ni un momento más."- replicó Barba Azul.
En cuanto estuvo sola, llamó a su hermana, y le dijo:
-"Hermana Ana"- cual era su nombre, -"ve arriba, te lo imploro, a la cumbre de la torre, y mira si nuestros hermanos vienen. Ellos prometieron que hoy vendrían, y si los ves dales una señal de que se apresuren."-
Su hermana Ana subió a la torre, y la pobre afligida esposa de vez en cuando gritaba:
-"Hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"-
Y la hermana Ana contestaba:
-"No veo nada más que el sol, algo de polvo, y los verdes pastos."-
Mientras tanto Barba Azul, sosteniendo un gran sable en sus manos, le gritaba a su esposa, tan alto como podía:
-"¡Baja inmediatamente, o yo iré allá por tí!"-
-"Sólo un momento más, por favor."- decía su esposa, y entonces gritaba suavemente -"Ana, hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"-
Y la hermana Ana respondía:
-"No veo nada más que el sol, algo de polvo, y los verdes pastos."-
-"¡Baja rápido!"- gritaba Barba Azul, -"¡o yo iré allá por tí!"-
-"¡Ahí voy"- contestaba ella, y de nuevo gritaba:
-"Hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"-
-"Ahora veo"- replicó Ana, -"una gran polvareda, que viene de este lado."-
-"¿Serán nuestros hermanos?"-
-"¡Oh, no, hermana!, es una manada de ovejas"-
-"¿No vas a bajar?"- gritaba Barba Azul.
-"Sólo un momento."contestaba su esposa. -"Hermana Ana, ¿ves a alguien llegando?"- gritaba por otro lado.
-"Yo veo"- dijo la hermana, -"dos hombres a caballo, pero un poco distantes."-
-"Bendito sea Dios"- replicaba la pobre esposa y con mucho gozo, -"son nuestros hermanos. Les haré una señal lo mejor que pueda para que se apuren."-
Entonces Barba Azul vociferó tan tremendamente que hizo temblar a todo el edificio. La sentenciada esposa bajó y se postró a sus pies, toda en lágrimas, con su cabello sobre sus hombros.
-"Nada de eso te ayudará"- dijo Barba Azul, -"debes morir."-
Entonces, levantándola por el cabello con una mano, y elevando su espada en el aire con la otra mano, estaba ya a punto de cortarle la cabeza. La pobre dama, volviéndose hacia él, y mirándolo con lastimosos ojos, le pidió le concediera unos pequeños instantes para sus pensamientos.
-"¡No, no!"- dijo él, -"encomiéndate ya a Dios."- y de nuevo levantó su brazo.
En ese momento se escuchó tan gran escándalo y golpeteo en la puerta principal, por lo que Barba Azul paró de inmediato. La puerta fue abierta, y bruscamente entraron dos jinetes, quienes, espada en mano, se dirigieron directamente a Barba Azul. El reconoció que eran los hermanos de su esposa, uno un soldado de caballería, y el otro un mosquetero. Él quiso huir rápidamente, pero los hermanos lo seguían tan cerca que lo alcanzaron antes de que llegara al portal. Ellos blandieron sus espadas contra su cuerpo, y lo dejaron muerto. La pobre esposa estaba casi tan muerta como su esposo, y no tenía fuerzas suficientes para levantarse y dar la bienvenida a sus hermanos.
Barba Azul no tenía herederos, así que su esposa pasó a ser la poseedora de todos sus bienes. Ella usó una parte para ayudar en la boda de su hermana con un joven caballero que la amaba desde hace un largo tiempo, otra parte para ayudar a sus hermanos en sus carreras militares, y el resto para su propia boda con un noble y gentil caballero, quien la hizo olvidar el horrible pasado con Barba Azul.
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